Las citas de Gustave Flaubert resuenan con una profundidad que trasciende el tiempo. Este autor francés, reconocido por su meticulosidad literaria y su aguda observación de la condición humana, nos dejó un legado de sentencias que invitan a la reflexión. Sus aforyzmos, destilados de una vida dedicada a la escritura, son pequeños tesoros de sabiduría que nos permiten comprender mejor el mundo y a nosotros mismos. 🤔
Flaubert, un gigante de la literatura del siglo XIX, no solo fue el autor de obras maestras como 'Madame Bovary', sino también un observador incisivo de la sociedad y las pasiones humanas. Sus palabras, a menudo irónicas y siempre perspicaces, nos revelan una visión del mundo a veces cínica, pero siempre profundamente humana. Sus pensamientos, plasmados con una elegancia inigualable, nos permiten atisbar su alma y sus preocupaciones.
Sumérgete en el universo de las mejores citas de Flaubert. Encontrarás frases que te harán pensar, sonreír, y quizás, hasta cuestionar tus propias convicciones. Desde sus reflexiones sobre el amor y la vanidad hasta sus mordaces críticas a la sociedad de su tiempo, las palabras de Flaubert son un espejo en el que podemos vernos reflejados. Cada una de sus sentencias es una invitación a explorar las profundidades de la condición humana.
No te pierdas la oportunidad de explorar estas inspiradoras palabras de Flaubert. Descubre cómo sus menciones han influenciado a generaciones de lectores y pensadores. Sus reflexiones son tan relevantes hoy como lo fueron en su época. Prepárate para un viaje a través de su mente y su corazón, donde cada cita es un nuevo descubrimiento. ¡Te invitamos a sumergirte en este mar de sabiduría! 📜✨
El orgullo es una fiera salvaje que vive en una cueva y yerra por el desierto. La vanidad, en cambio, es un loro que salta de rama en rama y parlotea a la vista de todos.
Si vuestra obra de arte es buena y verdadera, encontrará su eco y se hará lugar, quizá dentro de seis meses o seis años después de vuestra muerte, ¿qué más da?
Cuando llegan a los cincuenta, las personas inteligentes hacen con toda seriedad lo que a sus veinticinco años los hubiera hecho morir de risa.
Lamentarse es reconocer que existe alguna cosa buena en la vida, y yo no rendiré nunca éste homenaje a la condición humana.
Los corazones de las mujeres son como esos pequeños muebles secretos, llenos de cajoncitos dentro uno de otros, que se esfuerza por abrir a costa de romperse las uñas, para no hallar sino una flor seca, unas motas de polvo o el vacío.
Guárdate de las quimeras: son las sirenas de las almas, puesto que cantan y llaman, pero, cuando vamos hacia ellas, no es posible retornar.
A medida que se asciende por la escala de los seres vivos, aumenta la facultad nerviosa, es decir, la facultad de sufrir. ¿Acaso será una misma cosa sufrir y pensar?