¿Buscas citas de Immanuel Kant que desafíen tu pensamiento y te inviten a la reflexión? Estás en el lugar correcto. Sumérgete en las profundidades de la mente de uno de los filósofos más influyentes de la historia y descubre sus sentencias que han trascendido siglos, provocando debates y transformando la forma en que entendemos el mundo.
Immanuel Kant, un pensador prusiano del siglo XVIII, no solo dejó una huella indeleble en la filosofía, sino que también abordó temas tan variados como la moral, la estética y la epistemología. Sus afamados aforismos, nacidos de una mente brillante y rigurosa, nos ofrecen una perspectiva única sobre la condición humana y el significado de la existencia. Kant, a menudo considerado el padre del idealismo trascendental, dedicó su vida a explorar las fronteras del conocimiento y la ética, legándonos un tesoro de pensamientos que siguen resonando en nuestros días. 🤯
En esta página, encontrarás una selección de las más destacadas frases de Kant, aquellas que han capturado la esencia de su pensamiento y que pueden servirte de guía en tu propio camino. Desde sus inspiradoras palabras sobre el deber y la moralidad, hasta sus reflexiones sobre la estética y la percepción, cada cita es una invitación a detenerse, meditar y cuestionar. Descubre cómo sus conocidas sentencias pueden iluminar tu perspectiva y darte nuevas herramientas para navegar por la vida con mayor consciencia.
¿Estás listo para adentrarte en el universo de las mejores citas de Immanuel Kant? Te invitamos a explorar esta colección y a encontrar aquellas citas que resuenen más contigo. Cada frase es una ventana a su mente, una oportunidad para aprender, reflexionar y crecer. ¡No esperes más! 🚀 Encuentra la sabiduría de Kant y deja que te inspire.
Existen dos tipos de buenas disposiciones de ánimo: 1. la íntima paz o satisfacción; 2. el corazón que siempre está alegre. La primera se obtiene a condición de tener conciencia de culpa alguna; la segunda es un don de la naturaleza.
La conciencia es un instinto que nos lleva a juzgarnos a nosotros mismos a la luz de las leyes morales y no a una mera facultad.
No existe un Estado cuyo jefe no desee asegurar una paz constante por medio de la conquista del universo entero, si ello fuese posible.
El derecho es el conjunto de las condiciones por las cuales el arbitrio de cada cual puede coexistir con el arbitrio de los demás, según una ley universal de libertad.
La moral es una ciencia que enseña no cómo hemos de ser felices sino cómo hemos de llegar a ser dignos de la felicidad.
Ni al ser racional más depravado se le debe negar la posibilidad de que piense en su perfeccionamiento, ni se le debe tratar como una cosa, como medio para un fin, sino que siempre debe tenerse presente su propio valer.