El hombre que se levanta es aun más grande que el que no ha caído.
El único lugar en que puedo ser derrotado es en mi alma; solamente mis pasiones pueden consumirme.
El que está abajo no ha de temer caídas.
Nuestra mayor gloria no está en no haber caído nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos.
Un rey derrotado siempre es un rey; pero un revolucionario derrotado es un rebelde o un traidor.
La desdicha no se perdona en los que durante mucho tiempo fueron dignos de envidia; su derrota nos venga y nos halaga implacablemente.
Cabe preferir una derrota honrosa a una victoria mezquina; es la manera de realzar el ideal.
Nunca se va de éxito en éxito, las derrotas y los éxitos se alternan.
No hay más derrota que darse por vencido; la verdadera derrota se realiza en nuestro ánimo.
Ayúdate a ti mismo que nadie te ayudará.
Nadie puede decir que se conoce a sí mismo si no ha pasado hambre unos días y no ha sido rey absoluto unas horas.
La única esperanza de los vencidos es no tener ninguna.
La derrota en la guerra no es el mayor de los males, salvo cuando la inflinge un enemigo indigno.