Mejor les fue a los muertos a espada, que a los muertos de hambre.
El hambre es mal consejero.
El vientre o oye preceptos, pide, grita; pero no es acreedor molesto, con poco se le paga, con tal que les des lo que debes, no lo que puedes.
Trabajar con hambre no es conveniente.
Estómago hambriento no escucha razones.
El vientre vacío no escucha con agrado las palabras.
Ciudadanos: no es empresa fácil hacer escuchar a los estómagos cuando tienen oídos.
...que Cervantes no cenó cuando terminó el Quijote.
Mientras tenga aceite, un escritor no se muere de hambre.
...esto del hambre tal vez hace arrojar los ingenios a cosas que no están en el mapa.